“La amistad entre Daniel Barenboim y Edward Said se remonta a un encuentro casual a principios de los noventa en el vestíbulo de un hotel londinense.
La pasión por la música y las ideas es, con certeza, la fuerza que les une.”
“Me siento en casa en compañía de unos pocos amigos muy íntimos. Y debo decir que Edward se ha convertido, para mi, en ese amigo con el que puedo compartir tantas cosas, un alma gemela. Me siento muy en casa siempre que estoy con él.”
“Creo que una de las cosas que tenemos en común Daniel y yo es una fijación del oído más que del ojo”.